La leyenda del Gallo de Santo Domingo de la Calzada
De todas las historias y milagros que jalonan el **Camino de Santiago**, hay una que destaca por su popularidad y por el rastro físico que ha dejado en una catedral: la leyenda del gallo y la gallina de Santo Domingo de la Calzada. Quien visite esta ciudad riojana se llevará una sorpresa al entrar en su majestuosa catedral gótica y encontrar, en un gallinero de piedra elevado, un gallo y una gallina vivos. Esta tradición conmemora el famoso dicho: *»Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada»*. En este artículo, desgranamos la historia detrás de este milagro medieval.
1. El origen: Un amor despechado
La leyenda nos traslada al siglo XIV. Una familia de peregrinos alemanes —un matrimonio y su joven hijo, Hugonell— se detuvo a descansar en un mesón de Santo Domingo. La hija del mesonero se enamoró perdidamente de Hugonell, pero el joven, centrado en su peregrinación, rechazó sus pretensiones. Despechada y buscando venganza, la joven escondió una copa de plata en el equipaje del muchacho y, a la mañana siguiente, lo denunció por robo.
2. El castigo y la intervención divina
Las leyes de la época eran implacables: Hugonell fue juzgado y condenado a la horca. Sus padres, desolados, continuaron su camino hacia Santiago para pedir por el alma de su hijo. A su regreso, pasaron de nuevo por la horca y escucharon la voz de Hugonell: *»Padre, madre, no lloréis, pues el bienaventurado Santo Domingo me ha mantenido vivo bajo la horca porque soy inocente»*. Los padres corrieron a informar al corregidor de la ciudad, quien en ese momento se disponía a cenar un gallo y una gallina asados.
3. El milagro: El canto de ultratumba
Al escuchar la historia de los padres, el corregidor se burló diciendo: *»Vuestro hijo está tan vivo como este gallo y esta gallina que me voy a comer»*. En ese preciso instante, las aves recuperaron sus plumas y su vida, saltaron del plato y se pusieron a cantar ruidosamente. El corregidor, estupefacto y asustado, ordenó bajar inmediatamente a Hugonell de la horca y castigó a la verdadera culpable del engaño.
4. El gallinero de la Catedral: Una tradición viva
En recuerdo de este milagro, la Catedral de Santo Domingo de la Calzada obtuvo el privilegio papal de mantener un gallinero con un gallo y una gallina vivos durante todo el año. Las aves se cambian periódicamente y son donadas por los vecinos. Existe la creencia popular de que si las aves cantan durante la visita del peregrino, este tendrá buena suerte y llegará con éxito a Santiago. Además, es tradición buscar las plumas que caen del gallinero como amuleto de protección.
5. Santo Domingo: El ingeniero del Camino
Más allá de la leyenda, Santo Domingo fue una figura histórica fundamental para el Camino de Santiago. Dedicó su vida a limpiar los bosques de la zona, construir un puente sobre el río Oja y trazar una calzada de piedra (de ahí su nombre) para facilitar el paso de los caminantes. Su legado combina la ingeniería medieval con la mística popular, haciendo de su ciudad una de las paradas con más alma de toda la ruta francesa.
En conclusión, la leyenda del gallo nos enseña que en el Camino, la justicia y la fe siempre encuentran su lugar. Es una historia que ha traspasado fronteras y que sigue fascinando a niños y adultos que, al entrar en la catedral, miran hacia arriba esperando escuchar el canto milagroso. ¡Buen Camino!

